lunes, noviembre 20, 2006

JUAN BETANCOR: EL PAISAJE ABATIDO

LÁZARO SANTANA

La Escuela Lujan Pérez ha sido depositaría de una forma peculiar de interpretar el paisaje de Gran Canaria (también del tipo humano; pero ahora limitaremos la referencia únicamente al paisaje). Los artistas que la han frecuentado (como alumnos, o, simplemente, como espectadores asiduos, atraídos por la amistad entablada con miembros de la Escuela) se han contagiado de una forma de ver la realidad insular que se inicio en la Escuela en torno a 1925, y que transformó enteramente el sistema de representación que hasta entonces aplicaban los pintores canarios. El paisajismo insular más relevante lo asumían las obras de dos pintores: Nicolás Massieu (1874-1954) y Juan Botas Ghirlanda (1882-1917). Massieu — que fue por breve tiempo (sólo algunos meses) profesor en la Escuela—, trabajaba un impresionismo ortodoxo; y Botas aún retenía en su forma impresionista resabios de un cierto romanticismo, aunque sus últimas pinturas (concretamente: los apuntes que debió elaborar a partir de 1913)— constituyan un atractivo ejercicio donde los aportes figurativos casi desaparecen en el remolino de color y materia condensado en esas pequeñas tablas. Ambas concepciones contrastan con la plenamente moderna que se ensaya en la Escuela hacia la mitad de la década de los años veinte, y que obtiene sus primeros resultados en la exposición colectiva celebrada en diciembre de 1929. Es, la nueva visión, una manera de entender la pintura que algo debe al cubismo: subraya las formas geométricas del paisaje, pero, sobre todo, las ordena de manera nítida, seca, y a veces, dura; acaso la adquisición más importante que hacen esos pintores sea la de la luz: una luz que desatiende la confusión impresionista y talla las formas en el aire con la densidad y solidez propias de la escultura. El pintor de obra paradigmática de esta nueva visión es Jorge Oramas (1911-1935); pero también aparece muy conseguida en los dibujos de Felo Monzón (1910-1989) y en algunos lienzos de Juan Ismael (1907-1981) y de Santiago Santana (1909).

Hacia 1960, esa herencia vinculada por leyes de prioridad a la Escuela Lujan Pérez recibe una substanciosa aportación: la de Miró Mainou (1921), un pintor catalán, residente en Las Palmas de Gran Canaria desde 1950. Miró renueva lo que ya se había convertido en tradición pacífica y perdido su vitalidad innovadora. Sus propuestas no desdicen las primitivas, al contrario: van en su misma dirección en cuanto a estructuración geométrica del paisaje; pero suprime aquella dureza atlántica y la sustituye por una ductilidad —que no suavidad— mediterránea, mezclando con desenfado colores que antes mantenían una pureza casi monocroma. Los alumnos que entonces frecuentaban la Escuela —recuerdo cuatro: Alvarado Janina (1947), Manolo Ruiz (1944), Francisco Sánchez (1947) y Juan Betancor (1942)— aprenden su oficio con Miró Mainou y hacen progresar la pintura de paisaje de los primeros indigenistas insulares.

De los cuatro alumnos citados es quizá a Juan Betancor al que más ha interesado la materialidad de la obra; en algunos de sus primeros cuadros introducía una leve capa de arena que daba a la pintura un aspecto rugoso y áspero; pero no fue hasta 1972' cuando la materia, con aglomerado distinto al que emplea actualmente, pasó a ser el elemento más relevante de su obra. Hasta entonces, sus paisajes, aún con la incorporación ocasional de la amalgama, respondían a una visión convencional de la realidad; lo representado era lo sustancial, y la manera lo sustantivo. Gradualmente, la manera fue invadiendo el espacio de la anécdota hasta que ésta concluyó por desaparecer totalmente: lo que quedaba era una superficie abstracta: la materia (frecuentemente parcelada en planos de acusada geometralidad), y algunos signos con vagas propuestas caligráficas, asumían todo el propósito expresivo del cuadro. "He cortado —decía el pintor en 1979— los últimos lazos que ligaban mi obra con la realidad visible"2. Esa ruptura, sin embargo, no fue total: los colores: verdes, azules, rojos, blancos, amarillos, etc. que antes el pintor aplicaba de manera muy característica y personal a casas, árboles, botellas, cielos, etc. seguían presentes en sus cuadros, y a veces, de manera apenas perceptible, sugerían fragmentos de hojas, de paredes, de cristales: emblemas de una forma de visión interior que pugnaban por situarse en la superficie del cuadro.


Después de 1979, Betancor inicia un largo paréntesis de inactividad en lo que se refiere a exposiciones individuales, ocasionado principalmente por la reanudación de los estudios de Bellas Artes; ese paréntesis se interrumpe de forma provisional en 1985 (exposición personal en la galería Malteses y colectiva en la galería Attiir —exposición, la última, donde las obras exhibidas denotan un dominio más fluido y dinámico de los acrílicos con respecto a la realizada en Malteses), y concluye definitivamente en 1990 (exposición Club Prensa Canaria). En ambas exposiciones individuales, y especialmente en la más conseguida y homogénea de 1990, Betancor reitera las formas abstractas según el esquema trazado en 1979, utilizando la materia en todas sus obras. El tiempo transcurrido desde entonces había refinado su técnica —y a ello no fueron ajenos los estudios de Bellas Artes que concluyó en esos años; pero el concepto se mantenía intacto. Sin embargo, la crisis de la abstracción ocurrida en los años ochenta, y la eclosión de nuevos procesos figurativos, proscritos hasta entonces por las sucesivas oleadas vanguardistas que sólo aceptaban la abstracción, el arte conceptual, etc., no podían dejar indiferente a un artista que, como Betancor, apenas disimulaba la emoción fresca y espontánea de su trabajo con el recogimiento racional del formalismo. En la materia había encontrado un vehículo idóneo para expresar un pensamiento plástico de poética oblicua: el color y las texturas variables de las superficies, la ocasional caligrafía, lo eran todo. Pero ¿era eso suficiente? Una revisión de su trabajo anterior a 1972 le proporcionó la clave para acceder a una nueva etapa, iniciada en 1992: obtener una simbiosis entre sus anteriores modelos figurativos y la abstracción: sin renunciar a la libertad que le concedía la abstracción para disponer del color y de la materia, decidió que ambos podían aguantar referencias figurativas, y que tales referencias estarían ligadas casi sin fisuras al paisaje —ese paisaje que constituía su obsesión de siempre, presente incluso, aunque de manera tangencial, en sus obras más cerradamente abstractas.


Obviamente el proceso de fusión llevado a cabo no es tan simple ni mecánico como su descripción literaria parece sugerir: no se trataba de soldar dos moldes para obtener un tercero, que resultaría ser la suma de ambos; el objetivo era fundir dos maneras de visión, y de procedimientos materiales, para lograr una tercera, distinta de las anteriores. Las referencias figurativas de los nuevos cuadros están lejos de conservar la linealidad descriptiva característica de su etapa temprana; en una superficie plana, sin profundidad alguna (herencia de su etapa abstracta) los signos figurativos despliegan sus distintos elementos: árbol, casa, era, parcela de cultivo, surcos, muros, grafismos, y son llevados al espacio pictórico con un mecanismo de composición analítica que sólo nos es perceptible, y eso vagamente, en la contemplación de la totalidad de la obra. Al sistema de composición se añade una singularidad que tiene tanto de intuición poética como de solución primitiva: las formas enumeradas aparecen abatidas, como si un viento prodigioso hubiera recostado en el suelo todas las imágenes verticales dejando intactas sus estructuras: los árboles se representan en alzado o en planta —digámoslo así para utilizar una terminología propia de la otra profesión de Betancor, la cual, sin duda ha influido en su trabajo de pintor—; en ambos casos constituyen formas radiales que dinamizan el juego rítmico de la composición; el "abatimiento" de las casas deja ver las fachadas sin formas muy definidas, unas veces agrupadas, tras dispersas, siempre distribuidas por el espacio pictórico en atención a un ritmo de forma y color en armonía con el entorno; a lo que no se guarda respeto es a la realidad aparencial, confundiendo el lugar de asentamiento; la casa puede estar sobre el árbol, y el sol debajo de la casa; y la tierra —planos horizontales y verticales, con surcos que denotan la presencia humana— se inmiscuye en el cuadro como un agrimensor dispuesto a poner orden en su espacio. Una mirada infantil confundiría algunos de estos cuadros con las figuras de un recortable antes de ser armadas en sus tres dimensiones, cuando todavía están dispersas sobre una superficie, sin que haya otro vínculo entre ellas que el que le proporcione la proximidad indiferente del azar de la tijera. Se trata, no obstante, de un paisaje constructivo, reflejado en una inmovilidad aparente; pero aquí la quietud es parte del significado (The quiet was part oí the meaning. Wallace Stevens), en el sentido de que Betancor parece reflexionar sobre las formas, tanto como representarlas.


También es en apariencia deliciosamente infantil (es decir: ingenuo, fresco, expontáneo, sin prejuicios) el gusto del artista por el color: un color brillante y exaltado, orgiástico casi, pero sin ser nunca agresivo. Los pigmentos azules, rojos, verdes, amarillos, se mezclan con la materia, sin ocultarla o amortiguarla, formando parte indisoluble de su mismo relieve. Colores que no tienen correspondencia semántica con lo que formalmente representan, y que proporcionan una visión subjetiva de la realidad: visión solar, armónica y festiva, estructurada como una música de la que escuchamos la melodía e ignoramos su inflexible estructura.


En cierta manera, este trabajo nuevo de Juan Betancor regresa, con un proyecto muy meditado que incluye el bagaje de todas las experiencias de un autor, a la pureza original del paisajismo insular moderno: aquí se nos ofrece una visión paralela a la que de ese mismo paisaje nos dio Jorge Oramas, salvo que éste armaba sobre la tela las figuras del recortable. 1 La primera exposición con obra absolutamente matérica la realizó Betancor en 1973, en la Sala Cairasco. Las Palmas de Gran Canaria. 2 Texto en el catálogo de la exposición en la galería Balos. Las Palmas de Gran Canaria, 1979. 3 Esos estudios habían sido iniciados en 1973, en Las Palmas de Gran Canaria. Los prosiguió en Barcelona, y los concluyó, con los cursos de Doctorado, en Santa Cruz de Tenerife.


Pinturas (1993-1994)
Centro de Iniciativas de la Caja de Canarias; Del 8 al 25 de Noviembre de 1994

jueves, noviembre 16, 2006

Los días inmediatos de Juan Betancor

El pasado viernes 3 de Noviembre tuvimos el honor de contar con la inauguración de la exposición de D. Juan Betancor "Los días Inmediatos", en la galería Luroa

La exposición se mantiene abierta hasta el 1 de Diciembre de Lunes a Viernes en horario de mañana y tarde.


D. Juan es un artista discreto, que pasá casi desapercibido, pero un artista constante y con tesón, como así lo demuestra su extenso curriculum de exposiciones y premios recibidos. La enseñanza de su arte la ha compartido con muchos canarios, afición que compagina con su trabajo y su pasión en seguir experimentando y creciendo como artista.

DSC03585
Imágenes de la innauguración de "Los días inmediatos"

Su discreción sin embargo, contrasta con la viveza de sus colores y dado que es un artista que inició su carrera en los años sesenta, que conoció y compartió su pasión con ilustres ciudadanos de nuestra tierra (Juan Ismael, Felo Monzón, Juan Rodríguez Doreste, ...) y del que han escrito multitud de amigos y profesionales, como constata su amplio curriculum; he decidido publicar en este blog, los diferentes textos que a lo largo del tiempo fueron apareciendo en los catálogos de sus múltiples exposiciones. Prometemos no repetir autor, y les invitamos a que aporten cuantas opiniones consideren oportunas.

DSC03583
Imágenes de la innauguración de "Los días inmediatos"

Para iniciar mostramos el texto de Lázaro Santana que acompaña el catálogo y que dió pie al título de esta exposición:

LOS DIAS INMEDIATOS

Ha llegado el otoño. En la montaña,
donde ahora estoy,
hace un poco de frío, el viento sopla
con un suave rencor, inquieta,
sin presionar, las ramas de los árboles.
El suelo está cubierto de hojas
rojas, aún tiernas y mojadas.
la luz es un gran saco
de mariposas esparcidas
por el aire –amarillas, blancas,
azules.

La mañana comienza,
parece un pacto de
misericordia: está a un paso
de hacernos creer que el mundo
podría ser el paraíso.


Los versos anteriores –que forman parte de un poema más extenso- los escribí en Gredos, hace unas semanas, cuando aún no conocía los nuevos cuadros de Juan Betancor. En cierta manera, los versos prefiguran la pintura, ya que el paisaje a que ambos aluden tiene la misma inocencia primitiva y espontánea. Son tanto paisajes mentales como paisajes reales, es decir paisajes creados. Los versos pueden ser un ejercicio de adivinación; la pintura, uno de sublimación. En los dos sigue la luz presidiendo como en su reino natural, en los días inmediatos al séptimo, cuando aún la serpiente ni siquiera aparecía como una premonición. Bien está que así sea, dejando al futuro su propio desasosiego.

Lázaro Santana

DSC03593
Imágenes de la innauguración de "Los días inmediatos"

miércoles, noviembre 15, 2006

ENTREVISTA A JUAN BETANCOR

Entrevista a JUAN BETANCOR a propósito de su exposición “LOS DÍAS INMEDIATOS”, realizada por nuestra colaboradora Puri Santana, en su bitácora EXPRES-ARTE

¿Desde cuando inicias tu actividad pictórica?
A partir de los años sesenta.

¿Quiénes han influido en tu obra?
En la Escuela Luján Pérez fue mi maestro Felo Monzón. Posteriormente trabé contacto con Miró Mainou, con Juan Ismael y Plácido Fleitas.

¿Cómo describirías tus inicios en la pintura?
Mi primera etapa fue definida como “Expresionista”. Ya me manifestaba a través del color, incluso creo que ya se hallaba presente una tendencia hacia el “fauvismo” que todavía no me ha abandonado. Podemos decir que me encontraba buscando mi propio estilo.

¿Parece que diste un giro importante en los años 70?
Efectivamente. Yo diría que inicié una “Nueva Figuración”. Comencé a trabajar para evolucionar desde el momento anterior construyendo volúmenes, definiendo la línea y también difuminándola en el espacio. Utilicé óleo exclusivamente.Igualmente retomé la energía en la expresión del color utilizando la espátula. Obtuve un premio importante en la XV Bienal Regional de Bellas Artes. Al final de este período me situé en camino hacia la abstracción. Utilicé diferentes planteamientos en la ejecución de los paisajes. Los representé como si de vistas aéreas se tratara, combinando distintas perspectivas en la representación de los objetos. Creo que me influye mi profesión de delineante. Seguí con el uso del color como protagonista de la tela.

En los años 79-80 nos encontramos con un nuevo Juan Betancor.
A partir de 1979 con la exposición en la Galería Balos, fue mi época abstracta. Resultó un proceso natural. Había agotado mi capacidad para mostrarme a través de los que había venido haciendo hasta ese momento. Los colores se volvieron azules y grisáceos con algunas gamas ocres.

También agotaste esta forma de expresión.
Desde luego. Volví a una pintura matérica, realizada con pigmentos naturales para realizar una nueva serie “Constructiva”, en la que retomé el uso del color como protagonista de mi trabajo. Pasé bastante tiempo desarrollando las posibilidades que me ofrecía.

¿Cómo te plantes el nuevo milenio?
He abandonado la pintura matérica. Por supuesto, sigo utilizando el color tal y como lo experimento y como deseo transmitir al espectador. Se trata de uno de los grandes protagonistas de mi trabajo. Utilizo tanto el óleo como el acrílico. Mi inspiración parte del paisaje rural insular, aunque también he incluido la playa en esta exposición. He realizado manchas de color delimitadas por líneas para dejar constancia de los objetos. En este momento siento que deseo decir mucho con pocos elementos. Prefiero insinuar sin necesidad de llegar a la abstracción. Quiero simplificar el espacio, la forma y el color. Siguen presentes mis elementos contructivistas, expresionistas y abstractos, que han sido los estilos que he transitado a lo largo de toda mi carrera pero, en este momento, necesito recalcar la economía del gesto.

Puri Santana

miércoles, septiembre 20, 2006

Con Dali, Barceló y Tapies inicia Luroa su temporada

Estimad@ amig@:

La galeria luroa inaugura su nueva temporada, que será ya la tercera de su trayectoria, y en esta ocasión presentará en su local una exposición de obra gráfica con unas 40 obras de diferentes artistas españoles y extranjeros, entre los que destacan el mallorquín Miguel Barceló que es hoy en día uno de los artistas españoles mas cotizados internacionalmente. También se pueden admirar obras de Salvador Dalí (entre las que destaca un tapiz con collage ), una obra del catalán Antoni Tapies compartida con el poeta Joan Brossa, una litografía de Antonio Saura de los años 80, varias obras de Eduardo Arroyo (destacando un libro con textos de André Malraux que contiene 10 litografías del artista), una obra muy representativa del canario Juan Hidalgo, destacamos también un grabado al carborundum en colores y relieve del recientemente fallecido Antoni Clavé, así como obras de artistas tan importantes como Luis Feito, Berrocal, Ubeda, Valls, y una selección de artistas sudamericanos como el cubano Jorge Camacho ,el chileno Roberto Matta, o la argentina Alicia Penalba. Todo esto junto con otras destacadas obras.

Es una primicia poder encontrarnos con las obras de estos artistas en canarias, sin tener que ir a los museos y con la posibilidad de poder adquirirlas a unos precios muy destacados y especiales para la ocasión.

Este conjunto es representativo de la tradición española por la obra gráfica seriada, que ya, desde los grabados de Goya , hasta las ultimas tendencias contemporáneas , nos pone en un lugar importante a nivel mundial.

Esperamos contar con tu presencia en dicha muestra que abrirá sus puertas al público el próximo Jueves 21 de Septiembre a las 20:30 horas.

martes, agosto 08, 2006

EL JARDÍN ENCANTADO DE MING YI CHOU

Taiwanés de origen y sevillano de adopción. Ming Yi Chou puede expresar y escenificar el modelo de artista del futuro fruto del mundo globalizado e intercultural. Formado técnicamente en su país de origen como diseñador gráfico, completa su preparación como artista en la Universidad de Sevilla. Domina tanto las herramientas propias del pintor, como las nuevas tecnologías de la comunicación.

Llega a España atraído por lo que le parecía un país exótico con una amplia cultura artística. Se enamoró del Sur y decidió quedarse a vivir en Sevilla, no sin antes haber pasado por ciudades como París o Nueva York.

Practica el acercamiento entre oriente y occidente, comisariando exposiciones de artistas taiwaneses en España y de españoles en Taiwán.

No es, desde luego, un recién llegado al mundo artístico. Dieciséis exposiciones individuales y un buen número de premios certifican una indudable calidad artística. Su obra aparece distribuida por una numerosa cantidad de colecciones tanto en España como en Luxemburgo, Italia, China, Taiwán, Rusia y Rumanía.

Persona espiritual, se confiesa fiel al Taoísmo. Filosofía milenaria nacida en China que preconiza alcanzar la “armonía” entre el hombre y la naturaleza, como el bien absoluto. Por ello nos dice Ming que “la naturaleza está aquí, existe, pero no la controlan los humanos, es más, cuando los humanos controlan la naturaleza el mundo pierde su equilibrio”.

Y es, por tanto, en esta apreciación en la que el artista es profundamente oriental, alejándose, de nuestra tradicional comprensión “dual” del mundo expresado en parejas de opuestos: bien – mal, blanco – negro etc . Por ello considera que todo es relativo, nada es positivo o negativo en sí mismo, por lo que la consideración final de un hecho puede resultar diferente en cada momento. Actitud equidistante de la realidad. Posición apartada, como de observador que mide, observa y calibra los hechos limitando su implicación en los mismos. En cualquier caso el Taoísmo invita a una suerte de desprendimiento de la realidad circundante y la búsqueda del Tao, entendido éste como “camino” hacia lo eterno. Esta ética preside claramente la obra de Ming. La naturaleza se presenta como la gran protagonista de su obra, no en vano, para los taoístas la vida en armonía con la naturaleza les hace inmortales.

Y por ello también la figura humana parece ausente en su trabajo. Preguntado por esta paradoja responde: “Si que existe. Yo lo transformo en símbolo, un trazo o una mancha. Es otra forma de representarlo. Es más espiritual que matérico”.

Por tanto, ética y estética se confunden, se convierten en la cara y la cruz de la misma moneda, para dotar de coherencia todo su planteamiento artístico.

Procedente de la cultura española, reconoce haber incorporado a su trabajo el azulejo árabe-andaluz y elementos arquitectónicos de las mezquitas andaluzas, así como muchas letras del alfabeto español, como la “Ñ” o la “LL”.

De su procedencia oriental se trae la caligrafía china y la simbología que surge desde el siglo XV hasta la actualidad.

Concretamente, acerca del proyecto “ANHELAR”, que se expone en la Galería Luroa, dice: “es un regalo para la celebración de la boda de mi hermana. Por eso utilizo elementos que significan suerte y felicidad. Indirectamente los espectadores cuando ven la exposición reciben suerte”.
En este “Jardín de la Felicidad” el color rojo irrumpe, junto a la naturaleza, como el gran protagonista de la muestra, con la fuerza de su carga simbólica que, en palabras de su autor simbolizan: “la pasión, la felicidad y la suerte”.

En este maravilloso “jardín encantado” Ming nos sumerge en un mundo pleno de símbolos donde lo evidente esconde una filosofía vital de tradición finisecular, fruto del pasado y de la más respetuosa apreciación de la naturaleza, en la que el hombre se inserta como elemento integrado en el espacio y por tanto no necesita ser representado.

Tradición y símbolos de Oriente expresados desde la espléndida tradición del uso del papel, y la tinta. Símbolos e ideogramas milenarios, trasmitidos desde el tradicional respeto por los valores culturales. Vitalismo y alegría como homenaje a la celebración del amor y la felicidad. Símbolos y caligrafías orientales conjugadas en un afán integrador, Oriente y Occidente suspendido en sus telas. Y sin embargo nuevo, actual, moderno en su acepción más libre. Porque Ming reinterpreta su tradición cultural, incorpora nuevos elementos para lograr una síntesis plena de valores plásticos y simbólicos.
(Articulo realizado por Puri Santana)

lunes, agosto 07, 2006

Ming en la prensa


La exposición del artista Ming Yi Chou, a tenido amplia repecusión en la prensa local.


Puedes consultar la obra expuesta en la galería, en su página web: Luroa


También puedes contemplar otros trabajos de Ming Yi Chou, en su propia página web: Ming Yi Chou


Con esta exposición finalizamos esta temporada, cerrando la galería durante el mes de Agosto.


Nos veremos de nuevo en Septiembre con una exceente exposición de obra gráfica de artistas de reconocido prestigio (Dali, Saura, Barcelo, Tapies, etc..)


Les deseamos unas felices vacaciones.


Prensa_2 Prensa_1 Prensa_3

lunes, julio 10, 2006

Entrevista realizada por Purificación Santana, al artista Taiwanes, Ming Yi Chou, que expone en la galería Luroa.

DSC02657



¿Cuáles son los temas que te preocupan y en torno a los que construyes tu obra?

Los temas de la naturaleza y de la humanidad, y esa mezcla es en la que me baso para realizar mi obra.

¿A quién o quiénes atribuyes influencia en tu obra?

A ninguna persona en concreto. Mis influencias son la naturaleza y el taoísmo.

¿Qué elementos hay en tu obra que proceden de la cultura china?.

La caligrafía china y la simbología que va desde el siglo XV hasta ahora.

¿Has recibido influencias de la cultura española y europea?.

Sí.

DSC02653


¿Qué elementos de la cultura española se han incorporado a tu obra?.

El azulejo Árabe-andaluz, elementos arquitectónicos de las Mezquitas andaluzas y muchas letras del alfabeto español, como la “Ñ” o la “LL”,etc.

¿Qué representa para ti la naturaleza?.

La naturaleza está aquí, existe, pero no lo controlan los humanos, es más, cuando los humanos controlan la naturaleza el mundo pierde su equilibrio.


¿Porqué prácticamente no existe la figura humana en tu obra?.

Si que existe. Yo lo transformo como un símbolo, un trazo o una mancha. Es otra forma de representarlo. Es más espíritual que matérico.

¿Qué deseas expresar con la obra expuesta en la Galería Luroa?.

El origen del proyecto es un regalo para la celebración de la boda de mi hermana. Por eso utilizo elementos que significan suerte y felicidad. Indirectamente los espectadores cuando ven la exposición reciben suerte.

¿Qué es lo que más te influyó en tu etapa de formación como artista?.

La cultura de España.

¿Qué te impulsó a venir a España?.

Por que España es muy exótica y tiene una amplia cultura artística.

¿Qué diferencias fundamentales encuentras entre la cultura china y europea en el campo de las artes plástica?

La filosofía y la forma de ser.

¿Qué significado atribuyes a los colores rojo y negro en tu obra?.

El rojo es la Pasión, la Felicidad y la Suerte, y el negro es el Misterio y el rey de los colores.


¿Cómo definirías tu obra?.

Mi obra nunca acaba.

DSC02645


¿Qué ideas o conceptos filosóficos te interesan y cómo influyen éstos en tu trabajo?.

La filosofía del taoísmo y la cultura española, en concreto la andaluza, son fundamentales en mi obra. Me influyen de forma natural, poco a poco, como el pan para España es el arroz para el Taiwanés.


domingo, julio 09, 2006

Ming Yi Chou en Luroa

Del 23 de Junio al 21 de Julio de 2006, expone en la glería Luroa el artista Ming Yi Chou .

Este artista nace en Taichung, Taiwán. el año 1969. En el año 1996 se desplaza a Sevilla donde obtiene la Licenciatura de Bellas Artes de la Universidad Santa Isabel de Hungría.

Reside en la actualidad en Sevilla, donde estre otras actividades dirije la Asociación Hispánica-Taiwanesa de Intercambio Cultural.

En el año 2002 obtiene el primer premio en el “Certamen de Arte Grafico para Jóvenes Creadores”, Calcografía Nacional Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.

En la actualidad pueden contemplar sus trabajos dentro de la exposición "Anhelar", donde muestra pinturas, obra gráfica y un trabajo en soporte vídeo.

jueves, junio 01, 2006

MUJERES DE PORCELANA

Toda obra vacía de contenido se queda en la mera representación. Hasta la más hábil, la mejor ejecutada, nos está contando una historia, la historia de su creador, pero también la historia de una sociedad, del ser humano, de un tiempo, de unas circunstancias, de la sociedad en que se vive. De modo que la obra cohabita, de alguna manera contando nuestra historia, que es la historia de nuestro tiempo.

DSC02497


Este proyecto nos interroga sobre la condición femenina estructurando su discurso en dos bloques: Mujeres de Porcelana y Miles de Looks.

En Mujeres de Porcelana, las figuras se modelan con esta pasta , material frágil en apariencia pero consistente en profundidad. Se trata de mujeres en posición de abrazar, que imploran, que esperan, mujeres amantes, mujeres víctimas. Sus ataduras, a veces sutiles, a veces brutales, a veces de lujo, navegan en la ambivalencia amor – sacrificio.

En Miles de Looks, figuras de mujeres en acetato. Fragilidad y ternura a pesar de su aparente frivolidad. Mujer sexy, mujer fetiche, mujer objeto, mujer que ha aprendido a vivir también para sí.

¿Desde dónde parte el sentido de esta propuesta?
Como mujer me siento comprometida en esta reflexión.

¿Cuál ha sido tu punto de partida?
Me considero privilegiada porque he podido desarrollar mis potencialidades como persona. Me parece importante valorar la generación de mujeres a la que pertenezco, educadas para el servicio, la perfección y para seguir el camino previsto, que han sido capaces de incorporarse como seres humanos al devenir social y que considero basculan entre la ternura y la ironía.

¿ Mujeres blancas versus mujeres negras?
Por contraponer situaciones que escapan lo cotidiano, lo que percibimos día a día aunque al final, el producto de la marginalidad, sea el mismo.

Tus hilos son muy evidentes.
Busco materiales cotidianos relacionados y que permitan múltiples lecturas quiero provocar la participación, la relectura del mismo asunto, sería como una invitación para volver a pensar, para ver con otra mirada.

En tus lienzos las mujeres aparecen alineadas, agrupadas, individualizadas, desorientadas.
Desde luego, es como yo las veo.


DSC02515


Colocadas en un paraíso ora ordenado, ora disperso, sujetas o atadas con infinitos, múltiples hilos. Las mujeres – muñeca, blancas o negras, siguen un ritmo sincopado como en una hermosa melodía repetitiva, acompasada, prevista para ejecutar una danza sobre el lienzo blanco, inmaculado. Repetidas como máscaras, sujetas siempre, a veces con más evidencia que otras.

Anomia de seres sin rostro, enmarañadas en la invisible tela que teje el tiempo y el olvido. Muñecas rotas, suspendidas en el vacío, por ataduras cortas, firmes, colocadas en un universo pleno de geometrías, matemáticas del silencio. Algunas dejan tras de sí un reguero rojo, como de sangre, sufrimiento cósmico que se pierde en el tiempo, mujer madre, mujer viuda. Las veo todos los días, llorando la muerte detrás del fusil que nunca empuñaron. Son las que me duelen, las que me parten el corazón, las que acompaño en el llanto y en el grito, las que no entienden lo que yo tampoco comprendo. A las que consolaría en su tragedia.


DSC02516





Las encuentro ordenadas geométricamente, en un puzzle previsto, encajando como partes de un todo, como engranajes de un esquema, cuando uno falla se decompone la figura.

Mujeres de patio escolar, infantilizadas, muñequitas ordenadas escrupulosamente siguiendo las reglas. Sempiterna y educada sonrisa, asentimiento por norma, ni una nota discordante, ni una palabra de más o de menos, perfección. Maestras del silencio. Preciosas muñecas con premio.

Algunas, discordantes, siguen un camino marcado, ataduras sutiles que no siguen un patrón, hilos modernos, seda acrílica. Caravana sin dromedarios tras la estrella fugaz. Búsqueda del sentido del amor, del placer, del encuentro personal, la opción infinita. Al final, pocas verdades.

Mujeres agrupadas, sin contacto, cada una en su rincón, cada una con sus enganches. Mujeres atadas, bien atadas, hilos de oro. Mujeres con color, ocultas en la red, sin rostro, sin cuerpo, sin nada, aunque, me consta, sonríen con dientes de leche y miel. Mujeres con paisaje o paisaje con figuras. Fondo abstracto, cambiante. En uno el color se desvanece como en un fundido, en el otro, el fondo en rojo ocre, como pintura parietal. Desde siempre la mujer de la cueva.


Con cartones – residuo que atesoraron perfumes, mujeres sin cuerda, distribuidas al azar, Olimpo de Atenea. Entra la luz, el color, el olor, el rostro y el espejo. Manteniendo un estético orden, o depositadas en el lienzo, tal cual, como cayeron de la mano de la artista, brillan con luz de neón. No hay dos iguales. Conquista del verbo y de la palabra.

A final me quedo con tres, al fondo un sol negro, una hecatombe, pero ahí están y son la trinidad en femenino, triángulo con vértices. Existiendo, resistiendo. Compartiendo pasado, enhebrando futuro. Mujeres.

Purificación Santana
5 - 6 - 2006

PILAR RODILES EXHIBE EN LA GALERÍA LUROA

PILAR RODILES EXHIBE EN LA GALERÍA LUROA SU SERIE MUJERES DE PORCELANA

Mujer inquieta y reflexiva en su quehacer artístico. Concibe su trabajo como acción del entendimiento y como apasionada deliberación sobre la temática que aborda. Su interés, centrado en temas que redefine en cada nueva exposición, se articula alrededor de sus preocupaciones actuales: la mujer, la inmigración, la ciudad. Comprometida por tanto con temas difíciles, cree que su obra no puede quedar en la mera representación porque cohabita en un tiempo y un espacio real un mundo que le interesa y le preocupa.

En “Mujeres de Porcelana” continua profundizando en el asunto que ya inició en su serie “Anmaría”. En aquella se centró en la mujer africana, acercándose a una cultura extraña con los ojos de una occidental. Realidad que conoce perfectamente ya que pasó buena parte de su infancia en Tetuán. Consciente del punto de partida, se interesó por las ceremonias nupciales del Norte de África y por ese juego simbólico de presencia – ausencia de la novia cubierta y oculta tras brillantes ropajes. Doble metáfora de las mujeres anónimas, pobres y fecundas a la vez, aderezadas y disimuladas para la ceremonia de la entrega.

En este proyecto la mirada se vuelve a occidente, nos interroga sobre la condición femenina desde el mundo de la riqueza en el que se puede constatar el avance en la consideración de los derechos de la mujer. Para ello estructura su discurso estético en dos bloques: Mujeres de Porcelana y Miles de Looks.

DSC02514

En “Mujeres de Porcelana”, las figuras se modelan con esta pasta. Material frágil en apariencia pero consistente en profundidad. Colocadas en un paraíso ordenado, o disperso, sus figuras aparecen sujetas o atadas con múltiples hilos. Son las mujeres – muñeca, blancas o negras, que siguen un ritmo sincopado como en una hermosa melodía, prevista para ejecutar una danza sobre el lienzo blanco, repetidas como máscaras, trabadas siempre, a veces con más evidencia que otras. Seres sin rostro, enmarañadas en una invisible tela que se ha ido tejiendo a lo largo del tiempo. En otros sus muñecas están también suspendidas en el vacío, colocadas en un universo pleno de geometrías. Algunas dejan tras de sí un reguero rojo, expresando el sufrimiento de las mujeres madre, las mujeres viudas como expresión del dolor y de la pérdida. Tal vez se trate de los llamados daños colaterales o del hecho de dar, de crear vida, una vez más las sugerencias pueden ser múltiples.

También las encontramos ordenadas geométricamente, como en un rompecabezas, encajando como partes de un todo, como engranajes de un esquema, como muñequitas ordenadas siguiendo las reglas escrupulosamente. Mujeres de patio escolar, infantilizadas como preciosas polichinelas. Otras inmovilizadas con ataduras sutiles, sin seguir un patrón, paralizadas por hilos modernos, al fin y al cabo se trata sólo de vínculos remozados. No olvida a las mujeres de color, ocultas en auténticas marañas de alambre con el que aparecen confundidas para contraponer situaciones que escapan a lo cotidiano, lo que percibimos día a día porque, al final, el producto de la marginalidad es el mismo.

DSC02495


En “Miles de looks” se vale de cartones reciclados procedentes de envoltorios de perfumes. Mediante este procedimiento, como en un tratado para una ecología del lujo, representa otras mujeres. Manteniendo un estético orden, o depositadas en el lienzo, tal cual, como cayeron de la mano de la artista, brillan como si las iluminara la luz de un neón. No hay dos iguales. Reivindican el derecho a la expresión única, particular y generacional. Son las mujeres que han accedido a los bienes políticos y culturales como ciudadanas de pleno derecho de las que, incluso se afirma, inauguran su siglo. No renuncian al derecho a ser en sí y para sí porque comienzan a encontrar un lugar desde el que incorporarse a su comunidad con un bagaje único y personal, más allá de modas o discursos que han pretendido ofrecer recetas de modernidad. Interpretaciones totalitarias de lo que debe ser, de como debe ser considerada y escenificada la condición femenina.

¿Entonces que nos plantea Pilar Rodiles? Con unos materiales extraídos de la vida cotidiana ha confeccionado unos cuadros que permiten múltiples lecturas para provocar la participación, la relectura del mismo asunto, para volver a pensar, para ver con otra mirada.

Una exposición que merece no sólo ser vista sino, sobre todo, ser desarrollada. Una invitación tanto a la deliberación como al goce plástico. Un trabajo con una fuerte carga conceptual, rica en ideas y sugerencias, plena de significados por desentrañar. Porque no existe un único discurso, un único punto de vista, porque entender y comprender son categorías del pensamiento a las que sólo se accede desde la consideración del objeto como complejo, múltiple y variado. Porque su autora ha decidido implicarse firmando un pacto de responsabilidad con la sociedad y el mundo que transita y porque desde sus telas nos invita a seguirla por este apasionante camino.

Purificación Santana Pérez

Catedrática de Historia

martes, mayo 02, 2006

Presentación de Alharafish

El pasado jueves 20 de abril de 2006, se presentaron dos nuevos poemarios de Al-harafishedita, editorial de la revista Alharafish

DSC02383

El acto fue presentado por Macarena editora de Al-harafishedita, que junto a sus dós autores, José Olivares y Berbel, y el público asistente, disfrutaron de una lectura colectiva de los poemas contenidos en dichas publicaciomnes.

DSC02381

Los participantes, rodeado de los cuadros de Marian Moratinos, disfrutaron de una agradable velada, que con seguridad se volverá a repetir para satisfacción de los amantes de la literatura y el arte.

DSC02382


Los libros presentados fueron:

  • TEORIA DEL GOZO, de José Olivares, dentro de su colección erótica vías carnales
  • CODIGO DE BARRAS, de Berbel.

jueves, abril 20, 2006

Al-harafishedita en Luroa

Al-harafishedita, editorial de la revista Alharafish; presenta dos nuevos poemarios:


TEORIA DEL GOZO,
de José Olivares, dentro de su colección erótica vías carnales

Y

CODIGO DE BARRAS,
de Berbel.
La presentación se realizará en la Galería de Arte Luroa, el jueves, 20 de abril de 2006 a las 20:00 horas.


Berbel. (Canarias). Lda. en Filología. Pintora. Directora y guionista de cine. Ilustradora y fotógrafa. Alumna de la Escuela “Luján Pérez”. Fue miembro de la revista La Plazuela Las Letras. Pertenece a la Asoc.de Escritores Canarios Le Canariens y AICAV. Colaboradora de la Sala Canaria de la Biblioteca Nacional de la Habana (Cuba). Participa en revistas culturales y en la prensa (nacional e internacional). Obras: 9 poemarios, (6 indiv.) y 8 libros de narraciones breves (1 indiv.). 47 exposiciones (de pintura, fotografía, talla y cerámica). 4 guiones y 2 cortos. Ilustraciones para 9 libros de escritores (canarios y extranjeros).


José Olivares nace y reside actualmente en Las Palmas de G.C.Es poeta y cultiva el inédito como una flor de invernadero.Ha publicado versos y poemas y también cultiva el silencio.Entra en el libro y sale de él como si pernoctara en una tumba.Escribe envuelto en el vaho flotante del culto a Baco. Sabe que un verso exige al menos una gota de sangre Y huye del sol que, exhausto, cocina las ideas.




Alharafish, nace en el año 1997, como un espacio alternativo, donde artistas de distintas disciplinas, pudieran mostrar sus propuestas. Ante la escasez de lugares o publicaciones independientes, donde se diera libertad para la creación, un grupo de artistas proponen el proyecto Alharafish.

miércoles, marzo 29, 2006

Ortuño virtual (Gabriel Ortuño)

Colgamos a continuación el texto elaborado por el artista Gabriel Ortuño, que se incluía en catálogo de la exposición "Plastico" de dicho autor


Plast_II_24



"Este escenario particular intenta reflexionar acerca del Plástico como materia prima, y la interacción de la luz en determinados objetos, que ocasionalmente flotan a la deriva de las ideas que los arrastranTratados técnicamente a la manera pop, reflejan un paisaje metafísico, en un paréntesis de quietud post-industrial, que ayuda a reflexionar también, y por qué no, sobre la belleza de lo artificialGrandes naves, casi de textura de juguete de niño, se desplazan lentamente al son de la marea, reflejando la potencia de la luz atlántica, e incidiendo en alguna pequeña porción de color sin etiquetar. Trozos rojos triangulares preservan su espacio antes de ser invadidos por la tipografía comercial y publicitaria, al mismo tiempo que relacionan su textura con la era digital, alejándose temporalmente de facturas ec/éctico-informalistas, muy usadas como soporte donde apoyar el icono del gesto controlado, de lo aparentemente espontáneo.Una obra que también reflexiona e investiga sobre la realidad del nuevo siglo, a partir de los revestimientos de los nuevos materiales que visten la, por ahora, necesaria estructura de cemento, y que utiliza esta manera nueva de construir para viajar por el mar de las posibilidades de la imagen, recreando escenarios de arquitecturas imposibles, que a lo mejor nos llevan a pequeñas verdades poéticas más allá de su funcionalidad lógica. Mundos paralelos de superestructuras de hormigón armado revestidas de plaquetas sintéticas y divididas en secciones, (preparadas para sustituirse ante su deterioro) intentan engañar el paso del tiempo, jugando con lo inevitable.En definitiva, hablamos de imágenes construidas al amparo de la electricidad, el petróleo, y otras fuentes energéticas ya tradicionales (que nos recuerdan que en algún momento, no muy tardío, llegarán a su fin). Imágenes para hacemos soñar con el futuro y con el pasado a través de un silencio escénico. posicionando la óptica del espectador en una especie de gruta, a media luz, hecha de plástico avanzado, en la que sin saber por qué observamos desde la seguridad relativa de la esquina o cueva arcaica.."

Gabriel Ortuño: Aquel mar de esta orilla

Recientemente salió publicado el nº 1 de la revista Contemporanea, la cual realiza un extenso reportaje a la obra de Gabriel Ortuño, "PlásticoII", recientemente expuesta en Luroa galería de arte.

Colgamos dicho artículo en su totalidad, y les recomendamos la adquisición de la misma, dado el variado número de artículos publicados de gran interés.

El pasado 27 de enero Gabriel Ortuño presentaba su última producción, PLastico, en la galería Luroa de Las Palmas de Gran Canaria


Contemporanea_1


y. paralelamente, asevera el antropólogo italiano Remo Guidieri: "El sedentario es un necio nómada que funda un hogar; desvaría en círculos, arrastrando los pies", Ese movimiento indeleble y ese nomadismo como prioridades éticas y estéticas podrían ilustrar muy bien el itinerario pictórico de Gabriel Ortuño (Las Palmas de Gran Canaria, 1961), fraguado muchas veces a través de múltiples indagaciones; pero, sobre todo, sincrónicamente, constituyen el eje -fugitivo, fronterizo- de su nueva serie, Plástico, expuesta la pasada primavera en Berlín, con presentación de Jerónimo Saavedra, y que está en la línea de la muestra que el pintor exhibe, hasta el 24 de febrero, en la galería Luroa de Las Palmas de Gran Canaria

Nunca sabremos, por lo pronto, si son amaneceres o puestas de sollo que se cierne sobre esta serie de acrílicos marinos, compuestos a la vez de agua esencial y plastificada, como tampoco podemos testificar, a partir de la orilla escurridiza en que se inscribe, si detrás de los biombos recurrentes (tabiques, toldos playeros, antifaces, goznes industriales, barrotes, mapas, eclipses, ojos de buey, trajes de buzo, sombras chinescas, decorados de carnaval veneciano, señales aeroportuarias...) se encuentra el comienzo de la vida terrestre, según la percibimos los espectadores encaramados desde el agua, o es, por el contrario, el horizonte marino quien se aproxima hacia la tierra firme detrás de nuestros ojos. Tan sólo orilla y ligereza -en el sentido de verticalidad o levitación, del movimiento perpetuo a que aludíamos al comienzo- constituyen los dos únicos reconocibles parámetros de estos lienzos, rellenables luego de objetos y colores indistintos; o más aún: de objetos, encendidos o tiznados, que dan todo el color al cuadro, y de colores plenamente perfilados, hasta devenir ellos mismos en objetos animados.



A partir de este trastrueque elemental, se instaura aquí una total ausencia de jerarquía (algo que para el cubano Severo Sarduy es, por cierto, una característica privativa de la luz insular, a través de la cual cada objeto deviene enumerativamente, sin escalas ni prioridad, de un modo intercambiable, en lo que la isla es), y, por ende, se cancelan los binomios maniqueos. Objeto y color, orilla y verticalidad, agua esencialista y matérica, tonos encendidos y en penumbra, amanecida y puesta de sol -por citar tan sólo algunos de los binomios que ya han salido a colación- se presentan, así, como un continuismo completamente reversible, para ofrecer, en el conjunto de la muestra, un universo infinitamente especular, de un azogue a la vez irónico y cálido, lúdico y sobrio, de un armónico color chillón, con un ánimo por igual estilizado y risueño, y en el que se intercambian mutuamente, en el plano formal, lo conceptual y lo figurativo

No hay, sobre todo, un afuera y un adentro en estos cuadros: entre el ojo y el horizonte del cuadro, en correlación con la citada posición indistinta de la costa y el agua; o también, a través de una suerte de recurrente vidriera, como en un panóptico de muñecas rusas encajadas, entre la orilla y el horizonte, entre el ojo y la costa del marco, o entre el estudio del pintor y la intemperie playera. Del mismo modo, fluye un continuismo de todos los elementos aparentemente contrapuestos: entre el ángulo recto y la curvatura; entre la lisura negra o marina y los trazos encendidos; entre la abstracción y la figura; entre el mar y la boya; entre el colorido y el silencio... y así sucesivamente, a partir de una capital abolición de fronteras, que rige todo lo demás: entre representación analógica y representación digital.

Pues, en efecto, una de las características más originales de esta propuesta de Gabriel Ortuño es el vínculo que establece entre la nueva imaginería cibernética y las clásicas figuraciones analógicas, con trazos y coloridos que recuerdan, por ejemplo, a una cierta psicodelia y a un pop-art residual. Y para ello, ningún espacio más propicio que la orilla-paleta marina, ese horizonte infinitamente especular. Si, en lo temporal, Ortuño establece un sugerente juego "paleofuturista" señales digitales que provienen de una ancestral pintura analógica - , el mensaje se refuerza con la recurrente utilización - hasta "globalizarlo" por igual desfondamiento- de un mismo punto fijo del paisaje netamente insular canario, como es la orilla marina. Es decir: así como se llega a lo digital desde lo analógico, se llega paralelamente a lo global a partir de lo local, como si los biombos, tabiques y demás figuraciones fuesen los restos fantasmal es en la demolición de esa sabia definición de lo universal como "lo local sin paredes".

Porque, en efecto, el paisaje es, a primera vista, netamente isleño: antes incluso que la evidente figuración de la orilla playera, la serie parece remitir a esos polígonos forrados de plástico que se divisan al llegar a la Isla por el aire: espejeantes invernaderos de tomates, cuyos fogonazos se confunden, muchas veces, con las próximas refracciones marinas. Algunos de estos lienzos, con el recurrente color encarnado, podrían devenir en radiografías de esas casetas plastificadas, al tiempo que nos remiten a los polígonos industriales y grandes superficies que bordean la carretera del Sur de la isla, con sus máculas de cemento, manchas de grasa o chirriantes compuertas de almacén, como un escollo a la neta contemplación del agua, y que aquí, justamente, a través de una estilizada y cromática coreografía de cartón-piedra, se desdramatizan. Es un tema, por cierto, muy caro a ciertas poéticas canarias recientes: el vaciado del ancestral tremendismo marino, en pos de una luminosidad que deje, al menos, en tablas la partida. Contemplando estos acrüicos de Ortuño vienen a la mente - mas que sean trastocadas por algún escáner o por los tubos a voleo de la pintura psicodélica- ciertas figuras emblemáticas del poeta Manuel Padorno, como que "el mar es una larga carretera" o "todas las uvas chillan en el fondo del mar" o, vislumbrados tras los tabiques y las máculas, "el árbol de la luz" o "hermoso taller el agua". Si Agustín Espinosa profería con sumo agobio "En aquella isla salía y se ponía el Sol a la misma hora", aquí se nos pinta con mansa neutralidad, u objetiva voluntad de información cibernética, esa indistinción


Tan sólo orilla y verticalidad, señalábamos antes como las dos reconocibles coordenadas del chasis de estos lienzos. Pues bien, como observó en su día Lezama Lima, es justamente ahí, en "la resaca marina", en la orilla playera (con todas sus esquirlas y alquitranes procedentes de otras latitudes, y que, de algún modo, tienen su cabida en estos cuadros) donde se sitúa el verdadero centro espacial de la identidad isleña. Y como observó, opuestamente, por los mismos años 30 del siglo pasado, el ensayista tinerfeño Andrés de Lorenzo-Cáceres, en su "Isla de promisión", es en los "espacios verticales" del interior de las islas donde se halla el centro de gravitación de la vida insular. Ambas dimensiones se complementan y mutuamente se refuerzan en la imaginería de esta serie de Gabriel Ortuño. Porque, en efecto, al espacio claramente litoral con vocación de lontananza en que se inscribe, se le superponen formas alzadas, figuraciones o manchas con tendencia a la verticalidad, y a veces, incluso, levitantes. Sobre esa unitaria gestalt en la concepción espacial, se sincronizan, acto seguido, la mirada cibernética y la mirada analógica del mar, como la gran orilla de arena movediza en que cabe situar esta muestra. Sólo que, para remarcarla, se invierte el proceso habitual: cuanto parece manchas marinas salidas a voleo por computadora procede del esfuerzo analógico del clásico estudio de un pintor. Como si el modelo imitara al cuadro, la pintura imita aquí al ordenador. No hay otra diferencia entre uno y otro mar que la de ir rasgando o deshaciendo los Plásticos... O en todo caso, desde el eje nómada y fugitivo a que aludíamos al principio, en una infinita reiteración serializada, nos damos de bruces con aquel mar (analógico) de esta orilla (digital), con aquel mar (global) de esta orilla (local), o viceversa, pero una y otra vez, con aquel mar de esta orilla...



Artículo publicado en la revista Contemporanea, escrito por Antonio Puente

martes, marzo 14, 2006

Jorge Ortega, expone en Luroa

Masculino -- Bottom
Femenino -- herrschen
Adán -- Eva
Str8 -- Süβ
Luxe -- moderno
Decorativo-- trascendente

El pasado 10 de marzo se inauguró en la galería Luroa situada en la C/ Perdomo nª 10 en el Pasaje Comercial, la exposición individual del pintor Jorge Ortega presentada bajo el complejo titulo que arriba aparece, y que podremos visitar hasta el 7 de Abril Y a mediados de ella la presentación de la carpeta gráfica realizada con motivo de esta individual.

Un grupo de cuadros que nos proponen, una y otra vez una imagen de lo femenino y lo masculino. Como un Adán y Eva. Repitiendo de un cuadro a otro esta intención- intentar volver a pintar, volver a ver como nuevo este ejercicio de definición-.
Lo masculino y lo femenino existen como lenguaje performativo
Ella delgada, cool, seductora, pasiva, confiada ..
Él delgado, deportista, atento, activo dispuesto a mostrar su fuerza..


Pero como suele suceder cuando contemplamos la exposición y pasamos de un cuadro a otro, nos queda ese ruido, que nos da la certeza de un contenido y su imposibilidad de llevarlo más allá de esa sugerencia. La pintura tiene esa presencia retardada Time goes back so slowly .Un cuerpo desnudo, al que deberíamos tratar de vestido.

Naked/Nude El primero referido a la desnudez obscena, aquella que no oculta su deseo de no ver más allá de lo que se muestra, ajeno a ideales, que dirijan nuestra mirada. Nude es la belleza de la desnudez vestida, envuelta en su representación, en el clasicismo, en la norma, en lo cultural… Naked porque podían ser cualquiera- desead@-.Nude porque la pintura nos distancia a lo cultural. Referente del que contempla.

Vivimos rodeados de imágenes construidas, y más allá del hecho de que haya una intencionalidad está la evidencia de una estructura que damos como dada.
Continuando modelos, sirviéndonos de ejemplo, como una representación añadida. Hay algo en la pose elegida, en los complementos, que atan estos modelos a una representación.

Pero no olvidemos que nos encontramos ante pintura y todo lo que allí se propone queda disuelto en ese lenguaje lleno de belleza y virtuosismo. Y como suele suceder en los cuadros que nos presenta Jorge Ortega, la relación entre los contenidos que han ido construyendo los cuadros y el disfrute de la realización técnica de su pintura, no se contradicen y nos sitúan siempre en un disfrute que parece cuestionar nuestros prejuicios que determinan cual es el aspecto y los contenidos correctos cuando hablamos de pintura.

viernes, febrero 24, 2006

Jorge Ortega en Alemania

El próximo tres de Marzo el artista Jorge Ortega presentará en Göttingen, una exposición individual en el espacio "Global Praxis proyect"; la exposición permanecerá abierta durante todo el mes de Marzo, con un programa de actividades paralelas.

Jorge Ortega que participó en el pasado supermercado del Arte de Luroa; será el artista invitado a exponer en esta galería.

lunes, febrero 13, 2006

Fisco crea su bitácora

El artista plástico Francisco Javier López Pereira, más conocido como Fisco; inició el pasado 5 de febrero su bitácora Estrategavisual; en ella este "artista que intenta sobrevivir del arte" como se autodefine en su bitácora, nos presentará sus trabajos y sus reflexiones sobre el arte, con referencia especial al realizado en La Laguna, ciudad donde reside.

Francisco Javier López Pereira, participó en el pasado Supermercado del Arte en la galería Luroa, destacando sobre todo sus cartas marinas, y lo podremos ver posiblemente con una exposición individual a principios del próximo año en esta galería.

El artista coincidió con nosotros en Madrid, aquí podemos verlo en la pasada edición de Arco, en compañía de Miriam Moratinos, artista mallorquina que expondrá en Luroa, el próximo mes de marzo.

Esperando ver su próxima exposición individual, le animamos a continuar en este mundo de la Blogsfera.